El artista malagueño Simon Zabell crea una instalación para su primera exposición en su ciudad natal
El creador exhibe en el CAC Málaga la obra Rema, una reconstrucción visual de la experiencia que supone ir al cine
Dice el refrán que nadie es profeta en su tierra. A partir de ahora el artista malagueño Simon Zabell sí lo va a ser. El creador, uno de los artistas más representativos del arte emergente español, expone por primera vez en su ciudad natal. El Centro de Arte Contemporáneo de Málaga (CAC Málaga) exhibirá, desde el 5 de diciembre y hasta el 15 de marzo, una instalación, creada especialmente para la ocasión. La pieza, que se titula Rema, supone la reconstrucción visual de la experiencia de ir al cine.
La obra de Zabell se caracteriza por la invención de lugares figurados a partir de una obra escrita, para ello, el artista utiliza una puesta en escena teatral. El malagueño, que estudió en la Facultad de Bellas Artes de Granada comenzó a utilizar esta singular forma de narrar tras su estancia en la Slade School of Arts de Londres.
Rema parte de una idea que Zabell comenzó a explorar en un proyecto expositivo para Artium en 2007 y que se trataba de una instalación en la que el artista introducía al espectador en el fotograma de una película. El título de la exposición, Rema, hace referencia y en su totalidad supone la reconstrucción visual de la experiencia de ir al cine a ver una película. La peculiaridad de la obra está en la síntesis de imágenes, que presenta ante el espectador, una exposición aparente de composiciones geométricas, que se va revelando paulatinamente como una experiencia de ir al cine perdida en la memoria.
La comprensión y el uso multidisciplinar del espacio son dos piezas fundamentales en su obra, ya que en sus instalaciones Zabell convierte al espectador en protagonista de una obra de ficción que parece estar muy cerca de la realidad.
En la instalación todo está representado mediante dos tonos de gris (uno cercano al blanco y otro cercano al negro) y el negro puro de las franjas, que crean la sensación panorámica de la imagen del cine. La única excepción respecto a este código es el rojo, que se puede ver en la parte inferior de una de las pinturas, y que representa las butacas del cine, solo visibles al principio y al final de la exposición. El color ocre también se puede apreciar en la obra, este tono se corresponde a la tela que representa la piel del rostro de los personajes. Al trazar un recorrido lineal a través de una serie de obras, el espectador pasa a formar parte del espectáculo y de la propia historia, que se expone a través de un circuito.