El Teatro Cánovas acoge una ópera de bolsillo sobre el amor contemporáneo
Hans Petter Dahl y Anna Sophia Bonnema interpretan a los protagonistas de este espectáculo, que se representará los días 21 y 22 de noviembre
La programación del Teatro Cánovas cuenta esta temporada con la novedad de tener entre sus
espectáculos una ópera de bolsillo,
La balada de Ricky y Ronny – Una ópera pop. Este montaje
llega a la sala malagueña los días 21 y 22 de noviembre de la mano de los cantantes y actores
Anna Sophia Bonnema y Hans Setter Dahl, que además han creado la ‘miniópera’. El
espectáculo musical se representará en inglés con subtítulos en español.
MaisonDahlBonnemaes el nombre adoptado por este dúo de artistas, que han desempeñado un
importante papel desde 1999 en las producciones teatrales de Jan Lauwers & Needcompany.
Ahora,MaisonDahlBonnema ha generando este nuevo proyecto con el apoyo de Needcompany.
The Ballad of Ricky and Ronny – a pop opera es cantar para explorar nuevos registros y
presentar historias e ideas de forma diferente.
Ricky and Ronny es la historia de un amor contemporáneo que aún sigue vibrando tras la
conmoción del pasado. Es la crónica de una era perdida, de los recuerdos de quienes iniciaron
una revolución social en la década de los 60 y ahora miran atrás.
“Sus cuerpos expuestos de forma exhibicionista respiran el último aliento de una era de sexo
libre y de insensatez alucinógena. Pero fuera, mientras tanto, la guerra continúa y el excitado
sudor de los sesenta se ha enfriado para formar una segunda piel pegajosa que envuelve esos
gloriosos cuerpos como en una camisa de fuerza. Lo que queda es banalidad, aburrimiento,
temor y desesperanza. Pero nada de esto ha conseguido absolutamente empequeñecer el amor”,
define la propia compañía.
Cada canción del espectáculo conlleva recuerdos pero al mismo tiempo expresa la falta de una
fe perdida. “Ricky y Ronny fueron hijos de su tiempo, piensa uno. Buscaron la salvación en la
religión y en la política, pero no de forma sincera. En la fe y en la naturaleza, pero sin mucha
convicción. Son la primera generación que han separado el sexo de la reproducción. Y ahora,
tantos años después, intentan resignarse al vacío de sus aspiraciones”, argumentan los autores.