El mito de Don Juan revive en el Teatro Cervantes en la piel de Fran Perea
El malagueño protagoniza esta pieza en la que participan nueve actores como Lluvia Rojo, Jorge Roelas o Manuel
Fran Perea vuelve a su ciudad natal para poner en escena una de las obras más populares de Tirso de Molina, Don Juan, el Burlador de Sevilla. En el papel del protagonista, el actor dará vida a un Don Juan contemporáneo en el Teatro Cervantes los días 5 y 6 de diciembre. La versión de la obra es de Emilio Hernández, que afirma “una España en decadencia política y moral da nacimiento al mito de Don Juan. Es la otra cara del que años atrás, derrotado y cansado, enterrara Cervantes. El ideal de humanidad, el quijotismo español tiene un feroz reverso de la medalla en el Don Juan individualista y asocial: un hombre español y cosmopolita, desengañado de un ideal por el que luchar, y que lucha por su capricho, por los dictados de su real gana. Es la afirmación ciega y estéril de su propio yo, de su egoísmo”.
Hasta nueve actores componen el reparto encabezado por Fran Perea: Jorge Roelas (Catalinón), Isabel Pintor (duquesa Isabela), Manuel Tejada (rey de Nápoles y rey de Sevilla), Lluvia Rojo (Tisbea), Marina San José (Doña Ana de Ulloa) y Ana Salazar (Aminta), además de Juan Fernández y Enrique Arce, que interpretan varios papeles.
Esta versión de Don Juan. El burlador de Sevilla de Pentación Espectáculos se ambienta en la España de decadencia política de los Austrias menores, a pesar de que el referente social sea el monarca medieval Alfonso XI. La obra habla de los Tenorios, pero también del efecto seductor de la palabra, de la complicidad del poder con los suyos, del fácil convencimiento de la mujer fácil, de la esquiva mirada hacia la muerte desde la juventud, entre otros temas, que a través de este personaje, se ponen en escena desde una óptica contemporánea.
A Don Juan no le interesa el amor, no le interesan las mujeres ni la sexualidad, sino probarse a sí mismo. “Don Juan es un exponente de la impunidad y la corrupción en una España monárquica”, señala Emilio Hernández, que dirige la obra. Don Juan representa el poder y el afán de dominio, pertenece a una nobleza ociosa, viajera y cosmopolita.
La muerte, el supuesto castigo a la conducta de Don Juan, no le llega del poder o la justicia, sino de su propio juego, ya que la realidad no le basta y vive por y para el riesgo, debido a que su posición social se lo permite.